Rebeldía estudiantil. Culpa de ellos nada más?

Lucía, la profesora, pensó que era muy buena idea cambiar la dinámica de su clase por un día para motivar a sus estudiantes. Para ello, deja de tarea materiales como periódico, pilots, cartulina, goma y tijeras. Al día siguiente pregunta quienes trajeron la tarea y se encuentra con que solo 6 de sus 20 estudiantes cumplieron, esto genera gran frustración por parte de ella y trastorna su clase por ese día, pues ya no puede cumplir con lo planeado.

El ejemplo dado anteriormente sucede diariamente en nuestras aulas. Durante mucho tiempo se ha tratado de encontrar el punto de equilibrio entre la disciplina y una buena relación estudiante-maestro. Al respecto A. S. Makarenko expresó: Mi principio fundamental siempre ha sido ser lo más exigente posible con el hombre, pero respetarlo lo más posible. La confianza con el alumno, ligado al alto nivel de exigencia y al control de su conducta ayuda a éste a formar cualidades valiosas”.

El mundo cambia y cada vez es más evidente que los métodos de enseñanza van siendo más obsoletos para el estudiantado, lo que genera dificultades en el manejo de grupo. Las clases magistrales más que ser una fuente de conocimientos interesantes se ha convertido en un tiempo de aburrimiento y desmotivación.

Trabajamos con niños y adolescentes sobre-estimulados a nivel de tecnología, donde han cambiado la bicicleta y las bolinchas por un teclado y un mouse. Seguimos enseñando a poner tildes, cuando cuentan con un corrector automático de ortografía en sus computadoras, por lo que lo que transmitimos se convierte en algo sin sentido para ellos y entonces es cuando caemos en comportamientos de “rebeldía”. Pero esa rebeldía no la debemos tomar a personal, debemos pensar que muchas veces se da a consecuencia de un sistema que no es empático con sus intereses y habilidades.

Entonces sería importante preguntarnos como formadores Conozco realmente a mis estudiantes como para saber qué es lo que ellos quieren, y con base en eso transmitirles conocimientos? Los motivo constantemente?

Cuantas veces hemos escuchado ¿Para qué tengo que estudiar eso? ¿De qué me va a servir? La enseñanza debiera ir más allá que demostrarles que Cristóbal Colón descubrió América, o de que está compuesta nuestra atmósfera; se trata de explicarles por qué deben saber esas cosas y entonces formarlos. Usted, que piensa?

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